Cómo construir la paz desde el interior
María Cristina Azcona.
Construirnos una paz interior es una actividad placentera y nada difícil. Desde que alcancemos este palacio espiritual de tranquilidad, estaremos listos para alcanzar el equilibrio necesario y comenzar a pensar en forma diferente sobre nosotros mismos y los demás.
Todo parece estar alterado. Todos parecen estar estresados. Una guerra está siempre volviéndonos locos en algún sitio mientras reina la inseguridad por doquier.
El terrorismo internacional prepara ataques sorpresivos, tal vez en este mismo instante, pero algo está claro:
No seremos capaces de controlar los hechos de la realidad si no podemos examinar nuestro propio interior al mismo tiempo.
Si desarrollamos nerviosismo continuo no podremos tampoco supervisar a nuestros hijos ni responder a las necesidades de nuestra querida familia.
1. –Tiempos de guerra:
La sociedad mundial confronta nuestra vida personal con una crisis dramática que desequilibra cualquier posibilidad de felicidad, en todos los aspectos de nuestra vida.
Es muy difícil, a veces aún inalcanzable para nosotros, gozar de nuestro ambiente inmediato, por estar en contacto con esta fea realidad simultáneamente.
Mientras una guerra suceda en algún lugar, aunque sea muy distante de nosotros, nos sentiremos irremediablemente afectados de manera profunda, desde que somos partes inseparables de la misma sociedad.
Desde el atentado terrorista contra las Torres Gemelas, la humanidad ha entrado en un sentimiento generalizado de inseguridad, en cada punto del globo.
La experiencia de la guerra ha influenciado a la humanidad por eras, pero hasta hoy no aprende la terrible magnitud de sus consecuencias. La guerra es un emergente de este nuevo orden, donde violencia y el odio son la catarsis de la enfermedad social. De cualquier modo nosotros necesitamos continuar nuestro viaje hacia la felicidad, porque esto es nuestra misión en la vida, más que cualquier otra clase de objetivo. ¿Pero, cómo encontraríamos nosotros la felicidad en medio de un desastre global, donde los países están lejos aún de un acuerdo y parece no llegar nunca una legalidad mundial que haga realidad tangible, un definitivo paraíso de paz para todos los grupos en el marco de una democracia global, hacia un perfecto futuro de armonía?
Pero lamentablemente la sociedad, en vez del desarrollo correcto de una mejor actitud, se sumerge en la podredumbre, embriagada con el placer y las drogas. Es urgente encontrar una solución, para el mundo entero, para todos los niños y sus familias y para nosotros mismos.
Además, es nuestro deber insistir en estos conceptos y en esta exploración de nuevas rutas para preparar un pacífico día mundial, sin el fantasma de la conflagración nuclear. Si no, nosotros no seremos capaces de proteger el futuro de la humanidad y desapareceremos de la superficie de la Tierra.
Siempre he entendido a La felicidad como el cumplimiento del deber. El deber no es la obligación. Un deber es un trabajo que nosotros nos forzamos a hacer.
Una obligación viene de una presión externa. No hay mayor alegría ni goce perfecto que no sea el placer del deber cumplido. Aquello que me impuse como norma y alcancé como logro sin ayuda externa. El trabajo.
2.-Felicidad y Paz Interior
Aristóteles dijo que la felicidad es la práctica de la virtud.
Pero ¿es el placer lo mismo que la felicidad? ¿Cómo podemos ser felices no buscando la satisfacción de nuestras fantasías sino trabajando por resultados elevados? ¿Ser virtuoso es ser feliz? ¿No es esto muy aburrido?
¿Es el placer igual que la felicidad? No realmente. La felicidad es más que un estado de ánimo, más que un sentimiento. Es el más alto objetivo de nuestra existencia. El placer es sólo una emoción sencilla, y el conocimiento de una satisfacción. Los animales pueden alcanzar el placer pero nunca la felicidad porque ellos carecen de la capacidad de desarrollar las virtudes. La paz interna es el estado del alma humana que aflora cuando el individuo es suficientemente capaz de construir un equilibrio entre sus energías buenas y malas. Cuando la persona es dueña de su propio control para dirigir la fluidez de su agresión y auto agresión, reacciones, defensas y fantasías. Por otro lado, la persona logra de este modo la solidez con respecto a sus relaciones, el trabajo y la vocación. El crecimiento de la personalidad hacia la felicidad es sólo posible cuando la persona alcanza la paz interna. En conclusión, la paz interna es el primer paso para alcanzar la felicidad.
3. -La Paz Externa y la Paz Interna:
La paz del exterior social es como un jarrón de cristal, fabricado por un millón de manos humanas a través de la historia. Cuando su equilibrio empieza a volverse inestable y se quiebra, sus fragmentos se esparcen por doquier y apuñalan a un millón de corazones. De allí nace una nueva cadena de trabajo cooperativo, y valiéndose del arma extraordinaria de la educación permanente ( obras de teatro, películas, libros, foros de opinión en Internet y cultura en general), alcanza una nueva estabilidad, una y otra vez, imponiendo su fuerza aún cada vez más, cada vez que se reestablece.
Este nivel de violencia y desorden social va produciendo un estrés mayúsculo en la persona individual. La pena aumenta y aumenta su nivel hasta un Punto de Erupción, de dónde muy dificultosamente y con enorme esfuerzo deberá recobrar el Edén de la Calma.
Recuperar a nuestra alma del destino doloroso del nerviosismo y del estrés no es un trabajo sencillo ni un obsequio natural. Obliga a nuestra mente a pensar en estrategias. Pero primero de todo, nosotros necesitamos comprender la situación clave. ¿Cuál es la conexión entre la paz externa e interna, si hay cualquiera? La nutrición de células por ósmosis es una muestra de esta conexión. Los espacios interno y externo son separados y son conectados a la vez y paradójicamente por la misma pared. Un equilibrio o homeostasis necesarios deben prevalecer para hacer posible la fluidez de energías positivas en una y otra dirección. Así que concluimos que cada célula sana resulta ser de gran influencia para el organismo entero, significando muchas almas pacíficas o mundos internos que pueden construir una sociedad pacífica, a lo largo del tiempo y del espacio cortando el círculo vicioso de la violencia, si consideramos la violencia como el contrario de la paz o por lo menos la falta de ella.
¡Tienes que ser miembro de Pensando Argentina - Bicentenario República Argentina para agregar comentarios!
Participar en Pensando Argentina - Bicentenario República Argentina