Pensando Argentina - Bicentenario República Argentina

Pensar Argentina, sus orígenes, su identidad y su futuro.

Laureano Mones Cazon.

Inmigración e Identidad argentina - Conferencia del Dr. Diego Warjes

Conferencia del Dr. Diego Wartjes (autor de “Sálvese quien pueda. Patología de la sociedad argentina”) en la Associazione Giovani Italiani nel Mondo-Argentina con motivo del Bicentenario y el evento Velas Sudamericanas, 8 de Marzo, 2010.

1) Recordar quiénes somos los argentinos, de donde venimos.

Buenas tardes. Muchas gracias a la AGIM, la Armada Argentina, al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y al grupo Pensando Argentina por esta invitación. En vísperas del Bicentenario, me parece propicia la ocasión para recordar quiénes somos los argentinos, de donde venimos pues, como verán, de esto se derivan consecuencias que nos condicionan e interesan hasta el día de hoy. Los argentinos somos un país de inmigrantes, de hijos y nietos de inmigrantes. Por eso Octavio Paz dijo que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos... de los barcos. Luego de los Estados Unidos, la Argentina es el país que mayor cantidad de inmigrantes europeos recibió en el mundo. La gran inmigración europea de los siglos 19 y 20 fue de 60.000.000 de personas: la Argentina recibió el 11%, Canadá el 8%, Brasil (7%), Australia (5%), Sudáfrica (1,3%) y Nueva Zelanda (1%). Entre 1856 y 1930, se radican en el país 3.000.000 de europeos. Al llegar aquí la población criolla era de aprox. 1.500.000: esto hizo que el país se convirtiera en una república de extranjeros. Para 1914, la población llegaba aprox. a 8.000.000 de los cuales la mitad eran extranjeros. Y de estos, la mitad italianos; un tercio, españoles: las dos colectividades más importantes. Luego de los italianos y españoles, siguen en orden numérico los polacos, rusos, franceses y alemanes[1]. Fíjense este dato poco conocido: polacos y rusos, en tercer y cuarto lugar.

Los italianos nos trajeron la expresión ‘chau’ que en la Argentina es despedida, si bien en Italia también es saludo de llegada, el laboro transformado en ‘laburo’ y el ‘guarda!’ que significa mirá! Hay filólogos que detectaron casi dos mil italianismos en el habla del Río de la Plata[2]. Toda nuestra cultura está impregnada de lo italiano. Así por ejemplo el tango, el producto cultural argentino más original: hubo un tango de negros originado en el candombe, y un tango interpretado por españoles con aires de zarzuela y cuplé. Pero el tango que caló más profundamente entre nosotros fue el ‘tango italianizado’.[3] Los italianos lo institucionalizaron entre la clase media y comenzaron a bailarlo en sus centros mutuales y sociedades de ayuda. La inmigración italiana produjo nombres ilustres como Firpo, Pugliese, Discépolo, Contursi, hijos de inmigrantes italianos; algunos nacidos en la misma Italia. Como verán entonces, si bien la Madre Patria histórica de la Argentina es España pues de ella nos independizamos, la Madre Patria cultural y sociológica es Italia. Sin referencia a ella, no se comprende quienes somos, y lo más importante, como somos.


2) La inmigración en los libros de historia argentina. Identidad nacional dividida. La incoherencia del gaucho como “ser nacional”.

A pesar de este claro origen migratorio, fíjense Uds. que los libros de historia argentina (salvo los especializados en la migración) dedican muy pocas páginas a la inmigración: generalmente se lo menciona como un hecho aislado y de pasada, cuando en verdad es el hecho fundacional de la Argentina moderna, no de las guerras de independencia del siglo 19, pero si de la Argentina en que vivimos hoy como surge claro al mirar el aspecto europeo de la ciudad de Buenos Aires, construida por inmigrantes y su descendencia. Una de las varias consecuencias de no tener en claro nuestro origen migratorio es que la identidad nacional se dividió en criolla y nacionalista y en cosmopolita e inmigrante. Cuando desembarcó la inmigración, aquí donde estamos hoy, los gobiernos criollos comenzaron a temer que esta abrumadora mayoría de extranjeros terminara por diluir lo que, hasta ese momento, se entendía por rasgos argentinos autóctonos. Entonces, como una medida defensiva, entronizaron al gaucho como el “ser nacional”. Sin embargo, noten esta contradicción: la mayoría de los argentinos no descendemos de gauchos y criollos sino de inmigrantes europeos. Basta repasar los apellidos de los que estamos hoy aquí y los que figuran en la guía telefónica. Me parece pues más razonable que el ser nacional sea un inmigrante, preferentemente italiano, sin por ello desvalorizar la figura del gaucho. Además, Vicente Fidel López decía que para 1883 “el gaucho no existía, era una leyenda de hacía setenta años atrás. Ven Uds. como el no tener claro nuestro origen migratorio ha generado confusiones como esta del “ser nacional”, que luego influyen en comprender quiénes somos y como somos.



[1] La enunciación de las corrientes inmigratorias no pretende agotar todas las nacionalidades –que en total fueron 72– sino solamente las más numerosas.

[2] Ettore Rossi y Meo Zilio en su libro El elemento italiano en el habla de Buenos Aires y Montevideo (1970).

[3] José Gobello presenta la tesis de las sucesivas influencias en el tango hasta llegar a la inflexión que se produce con los italianos (Cultura porteña y cultura italiana, José Gobello y Las canciones del inmigrante, Sergio Pujol, Ed. Almagesto, 1989).

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Sobre la Libertad

"...un "ir yendo" hacia algún lado, y esto parece no servir en un mundo que vive al día y pretende abolir el horizonte. Sin embargo, se está viendo que "no ir para ningún lado" y ser "libres como hoja al viento" no es necesariamente sinónimo de libertad, sino de ser, muchas veces, esclavos... del viento."

Fragmento de "Elogio del noviazgo" de Miguel Espeche

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Creada por Laureano Mones Cazon. Dic 3, 2011 at 4:21pm. Actualizada la última vez por Laureano Mones Cazon. Dic 3, 2011.

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